Trastornos tiroideos pediátricos

La glándula tiroidea es una glándula con forma de mariposa ubicada en la base del cuello, justo por encima de la clavícula. Es una de las glándulas endocrinas, lo que significa que su función es producir hormonas. Las hormonas tiroideas controlan el metabolismo del organismo, incluidas la velocidad con la que quema calorías y la velocidad con la que late el corazón. También ayudan a regular los niveles de calcio.

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¿Qué son los trastornos tiroideos pediátricos?

La enfermedad tiroidea puede presentarse cuando la glándula tiroidea produce demasiada hormona tiroidea (hipertiroidismo) o muy poca hormona tiroidea (hipotiroidismo). También puede ser el resultado de un trastorno autoinmunitario, cáncer o crecimientos no cancerosos en la glándula tiroidea. Tiene consecuencias metabólicas, pero, sobre todo, puede afectar el desarrollo del cerebro, el esqueleto y otros tejidos.

Los trastornos de la glándula tiroidea se encuentran entre los trastornos endocrinos más frecuentes que afectan a los niños. Se presentan en 37 de 1,000 niños en edad escolar en los Estados Unidos. Los problemas tiroideos en los niños pueden ser los siguientes:

¿Cuáles son los diferentes tipos de trastornos tiroideos pediátricos?

Hipotiroidismo congénito (presente al nacer)

El hipotiroidismo congénito (presente al nacer) se produce cuando la glándula tiroidea no se desarrolla o no funciona mientras el bebé aún está en el útero. Debido a que puede afectar a 1 bebé cada 3,000, está incluido en las pruebas de detección de rutina que se le realizan a todos los recién nacidos.

La mayoría de los niños tienen pocos síntomas o ninguno, porque los niveles de la hormona tiroidea están apenas un poco por debajo de lo normal. Los lactantes que presentan formas más graves suelen tener un aspecto específico, que incluye un color opaco, el rostro hinchado y una lengua protuberante y gruesa.

El niño también puede tener lo siguiente:

Hipotiroidismo adquirido (también denominado tiroiditis de Hashimoto)

El hipotiroidismo adquirido (también denominado tiroiditis de Hashimoto) es una afección que suele aparecer en la última etapa de la niñez o en la adolescencia. Se cree que se produce porque el organismo confunde la glándula tiroidea con un invasor. Luego, el sistema inmunitario ataca la glándula, como lo haría con cualquier cosa que interprete como una amenaza.

¿Cuáles son los signos y síntomas de los trastornos tiroideos pediátricos?

Los síntomas suelen ser muy sutiles y tienen un inicio muy lento. Por lo tanto, puede pasar un tiempo hasta que se realiza el diagnóstico. Los síntomas incluyen:

  • Incapacidad para hacer actividad física durante el tiempo apropiado para la edad o con un nivel inferior (intolerancia a la actividad física)
  • Estreñimiento.
  • Depresión
  • Párpados caídos
  • Piel seca y engrosada
  • Expresión apagada del rostro
  • Cejas que se afinan o se caen
  • Cansancio
  • Aumento del flujo menstrual o cólicos después de la pubertad
  • Calambres musculares
  • Hinchazón o inflamación alrededor del rostro
  • Sensibilidad al frío
  • Pulso lento
  • Habla lenta
  • Tiempos de reacción más lentos
  • Hinchazón en la parte delantera del cuello debido a un agrandamiento de la glándula tiroidea (bocio)
  • Cabello fino, áspero y seco
  • Voz que siempre es ronca
  • Aumento de peso que no está relacionado con comer más

¿Cómo se diagnostican los trastornos tiroideos pediátricos?

Se usan pruebas de sangre para controlar el funcionamiento de la glándula tiroidea. El control se realiza mediante la medición de la TSH (tirotropina) o los niveles de hormonas tiroideas específicas. El médico de su hijo puede analizar la presencia de determinados anticuerpos relacionados con la glándula tiroidea si cree que el sistema inmunitario podría estar atacando la glándula tiroidea. Mediante las radiografías y otras pruebas radiológicas, se observa el funcionando de la glándula tiroidea o se buscan anomalías en la glándula en sí.

Entre las pruebas que se usan para hacer un diagnóstico, se incluyen las siguientes:

  • Pruebas de sangre para detectar hormonas circulantes
  • Captación de yodo radiactivo
  • Exploraciones de la glándula tiroidea
  • Prueba de la tirotropina
  • Imágenes ecográficas 

¿Cómo se tratan los trastornos tiroideos pediátricos?

Medicamento

Para la mayoría de los pacientes que tienen un hipotiroidismo que no produce complicaciones, solo se necesitará terapia de reemplazo hormonal como tratamiento. Se proporcionará una versión artificial de la T4 (tiroxina) para intentar imitar la función normal de la mejor manera posible. Se realizarán pruebas de sangre con regularidad para controlar que los niveles hormonales del niño no sean demasiado altos ni demasiado bajos.

En el caso del hipertiroidismo, el tratamiento dependerá de cuál sea la causa de la producción adicional de hormonas. En muchas personas, primero se prueba un medicamento antitiroideo que bloquea la producción de hormonas tiroideas.

Dado que se observan niveles de recaída altos incluso con regímenes farmacológicos exitosos, el médico del niño podría sugerir otros métodos que impidan la producción de hormonas de manera permanente. La glándula tiroidea usa el yodo como la base principal para la producción de hormonas. Cuando a un niño se le administra yodo radiactivo, las células se dañan o se destruyen. El yodo es inofensivo para las demás células del organismo; y esto limita los efectos secundarios.

Cirugía

La cirugía puede considerarse para los niños con hipertiroidismo que no responden a los medicamentos; tienen efectos secundarios negativos o son alérgicos a los medicamentos; o en casos en los que la glándula se ha agrandado demasiado. También se usa cuando se ha confirmado un diagnóstico de cáncer.

Médicos y proveedores que tratan los trastornos tiroideos pediátricos

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