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En Children’s Health℠, nuestros expertos en neurología y neuropsicología se especializan en el tratamiento de niños con TNF (trastorno neurológico funcional) pediátrico. Trabajamos con el paciente y sus padres para obtener una imagen completa de lo que contribuye al trastorno del niño y cómo puede controlar su afección. La mayoría de los niños que desarrollan TNF se recuperan y viven vidas plenas y activas.
Descripción
El TNF es una afección frecuente que puede incidir en múltiples tipos de movimiento o sensación. La causa son anomalías en la forma en que el cerebro responde a la información sensorial. El cerebro “se dispara erróneamente” y envía señales al cuerpo por error. Estas anomalías están presentes al momento del nacimiento y no provienen de la estructura del cerebro ni causan lesiones en ella. Esto hace que la recuperación del TNF sea mejor, en promedio, que muchos trastornos del cerebro.
A veces, el TNF se confunde con otras afecciones. Los médicos solían llamarlo “trastorno de conversión” o “psicógeno”, pero estos términos no están actualizados según la ciencia más reciente. También puede escuchar a las personas referirse a “trastorno funcional del movimiento” o “convulsiones no epilépticas”. Estos son subtipos de TNF.
Es importante destacar que las personas con TNF no están fingiendo. No controlan conscientemente sus síntomas ni los utilizan para llamar la atención.
Entre los adultos, el TNF es el segundo motivo más frecuente para consultar con un neurólogo (después de la cefalea). Es probable que suceda lo mismo con los niños, pero la frecuencia del TNF entre los niños no se ha medido con tanta atención. La mayoría de los niños empiezan a tener riesgo de padecer TNF alrededor de los 7 u 8 años de edad; y las probabilidades de desarrollar TNF aumentan sustancialmente en la adolescencia. Los niños pueden desarrollar TNF desde los 3 a 4 años de edad, pero esto es poco frecuente.
Tipos
Hay cuatro tipos de TNF. Cada uno recibe su nombre por el efecto que tiene en el cuerpo, pero se cree que todos provienen de los mismos cambios cerebrales. Una persona puede tener más de un tipo de TNF a la vez, y las formas que tiene pueden cambiar con el tiempo.
Trastornos funcionales del movimiento: este es uno de los tipos más frecuentes de TNF. Afecta la forma en que el niño se mueve o camina. Puede ser episódico (va y viene) o constante.
Convulsiones funcionales (convulsiones no epilépticas): este es otro tipo frecuente. Hace que el niño tenga episodios de espasmos y temblores. A veces, las convulsiones funcionales se confunden con epilepsia, pero tienen diferentes causas. La epilepsia es causada por señales eléctricas no controladas en el cerebro, y las convulsiones funcionales son causadas por el manejo incorrecto de la información del cerebro.
Trastornos funcionales de la conciencia: este tipo implica episodios de pérdida del conocimiento (períodos de falta de respuesta) o de confusión.
Trastornos sensoriales funcionales: este tipo puede provocar hormigueo, entumecimiento u otras sensaciones inusuales en algunas partes del cuerpo. Estas sensaciones siguen patrones que son diferentes de cuando existe una lesión cerebral o de un nervio.
Signos y síntomas
Debilidad
Temblores
Caídas
Episodios que parecen convulsiones
Marcha anómala
Cambios en la visión o la audición
Los síntomas del TNF varían según el tipo. Pueden ser constantes o aparecer y desaparecer.
Diagnóstico
Diagnosticamos el TNF realizando una evaluación física minuciosa. Los síntomas del TNF pueden ser similares a los síntomas de otras afecciones cerebrales, como parálisis o convulsiones. El médico observará a su hijo realizar diferentes movimientos y tareas para identificar el patrón de las anomalías. Generalmente, la forma de sus movimientos y cómo cambian durante el examen revela si tiene TNF o un tipo diferente de trastorno.
En algunos casos, podemos hacer pruebas adicionales para confirmar un diagnóstico o buscar otras afecciones de salud.
IRM (estudio de resonancia magnética): para ayudar a revelar problemas con músculos, huesos y órganos
EEG (electroencefalografía): para buscar problemas eléctricos en el cerebro
Causas
El TNF parece ser el resultado de una combinación de factores. La forma en que se cablea el cerebro de un niño puede establecer el riesgo de padecer TNF. Luego, ciertas experiencias pueden “activar” ese factor de riesgo. Para muchos niños, eso sucede cuando experimentan emociones más intensas, como nerviosismo o agitación.
Aunque las emociones suelen estar relacionadas, sabemos que el TNF no es puramente psicológico. Esto es diferente de lo que los expertos pensaban antes, cuando la afección se conocía como “trastorno de conversión”. Eso hacía referencia a que las personas convertían una experiencia altamente sensible, por ejemplo, un choque en automóvil que se evitó por poco, en algún tipo de síntoma físico. Pero muchas personas con TNF no han tenido una experiencia traumática. Ahora entendemos que es una combinación de síntomas psicológicos y neurológicos.
El TNF es más frecuente en personas con ansiedad y otros trastornos de salud mental, pero esos trastornos no son la causa. Simplemente se superponen en la misma persona. Es más probable que un niño tenga TNF si un familiar lo tiene, porque las anomalías cerebrales a menudo se heredan.
Tratamiento
Los niños con TNF suelen mejorar con una combinación de TF (terapia física), TO (terapia ocupacional) y asesoría psicológica. Generalmente, la terapia implica tareas físicas y ejercicios que ayudan a volver a entrenar el cerebro de un niño para comunicarse con su cuerpo de la manera adecuada.
La terapia también puede ayudar a los niños a identificar los factores que desencadenan sus síntomas. Podemos derivar a su hijo a un consejero de la comunidad que pueda ayudarlo con eso.
La afección de un niño puede estar vinculada a varios factores en sus vidas y en el ambiente. Entrevistamos a los padres para comprender plenamente qué puede contribuir al TNF de su hijo y cómo podemos trabajar juntos para ayudarlo a mejorar.