Concertar una cita
Nuestro equipo de expertos médicos está aquí para atender sus necesidades
Descripción

Las infecciones de oído, u otitis media, son una de las quejas más frecuentes en los niños. Cuando una infección de oído dura mucho tiempo o va y viene, se considera crónica.
Las infecciones de oído crónicas pueden causar daños permanentes en el oído, incluida la hipoacusia, que afecta el desarrollo del habla.
Los varones y los niños con antecedentes familiares de infecciones de oído tienen más riesgo de padecer infecciones de oído crónicas. Los factores ambientales, como el humo de segunda mano y beber de un biberón o una taza para bebés, también pueden favorecer las infecciones de oído crónicas.
Signos y síntomas
Una infección de oído crónica puede causar síntomas más leves que una infección de oído aguda. Los síntomas pueden afectar uno o los dos oídos; y pueden ser constantes o ir y venir.
Entre los indicios, se incluyen los siguientes:
Sensación de presión en el oído o dolor de oído leve
Drenaje de líquido de las orejas
Fiebre baja
Irritabilidad en los bebés
Dificultades auditivas
Problemas para dormir
Diagnóstico
Para diagnosticar una infección de oído crónica, el médico hará un examen detallado de los oídos, la nariz y la garganta de su hijo y le preguntará sobre cualquier enfermedad reciente.
Si los resultados del examen no son concluyentes, el médico puede insertar un instrumento llamado timpanómetro, un tapón blando que contiene un micrófono y un altavoz diminutos, en la oreja de su hijo. El dispositivo usa sonidos y presión de aire para medir la flexibilidad del tímpano a diferentes presiones.
Entre los demás procedimientos diagnósticos, se pueden incluir los siguientes:
Pruebas de sangre: para determinar si existe una infección bacteriana o viral.
Radiografía: para obtener una imagen clara del interior de la oreja.
Cultivo de oído: extracción de líquido u otras sustancias del oído para comprobar si hay infección.
Si su hijo ha tenido infecciones de oído prolongadas o acumulación prolongada de líquido en el oído medio, el médico puede derivarlo a un especialista en audición (audiólogo), un terapeuta del habla o un terapeuta del desarrollo para evaluar la audición, las habilidades del habla, la comprensión del lenguaje o las capacidades de desarrollo.
Causas
Acumulación de líquido: puede haber varias causas para una infección del oído crónica en un niño. La causa más frecuente es la acumulación de líquido y mucosidad detrás del tímpano, que no se drena adecuadamente a través de la trompa de Eustaquio.
Tamaño de la trompa de Eustaquio: la trompa de Eustaquio, que conecta la parte superior de la garganta con el oído medio, es más pequeña en los niños, lo que dificulta que el líquido se drene del oído. Dado que el sistema inmunitario de los niños no está tan desarrollado como el de un adulto, le resulta más difícil combatir las infecciones. La infección también puede deberse a una abertura en el tímpano o al crecimiento de la piel en el oído medio y el hueso mastoideo.
Edad: los niños son más propensos a las infecciones de oído de los 2 a los 4 años de edad, cuando la trompa de Eustaquio es más corta, más estrecha y propensa a obstruirse.
Tratamiento
Asegúrese de que su hijo esté sentado para beber de una botella o un vaso con boquilla.
Si su hijo sigue amamantando, continúe hasta los 12 meses o más si es posible.
Si la infección se debe a una abertura en el tímpano, evite que el niño nade e impida que el agua entre en el tímpano durante la ducha o el baño protegiéndolo con una bola de algodón recubierta en Vaseline™.
Asegúrese de que su hijo no esté expuesto al humo de segunda mano ni a la contaminación del aire.
Si a su hijo se le diagnostica una infección de oído crónica, los tratamientos pueden incluir una combinación de analgésicos de venta libre y gotas para los oídos. En raras ocasiones, se pueden recetar antibióticos.
A veces, la cirugía es el mejor tratamiento para las infecciones de oído crónicas.
Drenajes auditivos (miringotomía): para algunas infecciones de oído crónicas, se recomienda la colocación de drenajes auditivos. Estos pequeños tubos se insertan en el tímpano para ayudar con el intercambio de aire en el oído medio; y permiten que se drene el líquido atrapado que causa la infección. El procedimiento se realiza bajo anestesia general y dura menos de 30 minutos. Los drenajes se mantienen colocados durante seis meses a un año aproximadamente, y se caen por sí solos.
Una miringoplastia es un procedimiento ambulatorio que se realiza para tratar aberturas más pequeñas. En esta cirugía, la abertura se cubre con un pequeño trozo de papel especial, espuma de gel o grasa del lóbulo del oído de su hijo que sella temporalmente la abertura y favorece los procesos de cicatrización normales del organismo.
Cirugía para extirpar las vegetaciones (adenoidectomía): si las vegetaciones están agrandadas, se puede considerar la extirpación quirúrgica de las vegetaciones, especialmente si su hijo sigue teniendo infecciones de oído.
Las vegetaciones son glándulas ubicadas en la parte superior de la boca, detrás del velo del paladar blando, donde la nariz se conecta con la garganta. Si las vegetaciones se infectan y se agrandan, pueden obstruir la trompa de Eustaquio, que conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz, y causar infección de oído crónica. La cirugía para extirpar las vegetaciones se realiza bajo anestesia general.
Cirugía para reparar una abertura en el tímpano: si a su hijo se le diagnostica una abertura en el tímpano, el tamaño de la abertura determinará el tipo de procedimiento que se use para tratarla.
Una timpanoplastia es un procedimiento ambulatorio que se realiza para tratar aberturas más grandes y los tres pequeños huesos auditivos que ayudan a su hijo a oír, si están dañados.
La abertura se cubre con un injerto de tejido de su hijo. Este tejido se coloca detrás o encima de la abertura del tímpano. Para mantener el tejido en su lugar, el cirujano coloca un pequeño trozo de material especial detrás de él. Este material se disuelve lentamente a lo largo de varios meses mientras el tímpano cicatriza.
A veces, se puede realizar una timpanoplastia completamente a través del conducto auditivo. Sin embargo, cuando el conducto auditivo es demasiado pequeño o la abertura es demasiado grande para que se vea por completo a través del conducto auditivo, el cirujano debe llegar al tímpano a través de una incisión detrás de la oreja. Como la incisión está detrás de la oreja, no queda ninguna cicatriz visible después de la recuperación.
Si los huesos que ayudan a su hijo a oír están dañados, durante este procedimiento dichos huesos se reubican o se sustituyen por una prótesis de titanio. A veces, primero se corrige la abertura y, seis meses más tarde, se realiza un segundo procedimiento para reparar los huesos auditivos.
Colesteatoma: otras complicaciones de las infecciones de oído pueden incluir la formación de un quiste revestido de piel (llamado “colesteatoma”) en el oído medio. O bien, la infección se propaga al pequeño hueso mastoideo del oído medio. En cualquier caso, se puede realizar una cirugía denominada “mastoidectomía” para detener la infección y prevenir complicaciones graves.
El cirujano alcanzará esta zona del oído mediante una incisión detrás de la oreja. Si el tímpano también requiere reparación, se realizará durante el procedimiento. Como la incisión está detrás de la oreja, no queda ninguna cicatriz visible después de la recuperación. A veces, se necesita una segunda cirugía para restaurar la audición; y esta cirugía se realiza normalmente de seis a 12 meses más tarde.