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Hipertrofia mamaria pediátrica

¿Qué es la hipertrofia mamaria pediátrica?

La hipertrofia mamaria, o el crecimiento excesivo del tejido mamario, es una afección en la cual las mamas crecen tanto que causan problemas. Entre las quejas frecuentes por esta afección, se incluyen dolor de cuello o espalda, sarpullido en los pliegues de piel debajo de las mamas e incomodidad por la forma y el tamaño de las mamas.

Las principales consecuencias de la hipertrofia mamaria son aquellas asociadas con el peso de las mamas: mala postura, dolor en la parte superior de la espalda, el cuello y los hombros, dificultad para practicar deportes y hacer actividad física y molestias en los hombros causadas por las tiras del sostén. Muchas mujeres que tienen esta afección también se quejan de molestias en las mamas, dolor de cabeza, sarpullido e incluso úlceras en los pliegues de piel debajo de las mamas. 

La hipertrofia mamaria puede dividirse en “macromastia” y “gigantomastia”; la diferenciación es bastante arbitraria y esta última está definida por un tejido mamario que supera el esperado según el tipo de cuerpo de la paciente de más de 5.5 libras o mamas que superen el 3 % del peso corporal total.

Si bien se trata de una afección con un espectro sin tipos diferenciados, resulta útil considerar la hipertrofia mamaria en términos de tamaño y peso de las mamas y si la afección está asociada con la obesidad, ya que esto repercute en el tipo de cirugía de reducción mamaria que se puede llevar a cabo, si corresponde, y la cobertura del tratamiento por parte de la compañía de seguro médico.

¿Cuáles son los signos y síntomas de la hipertrofia mamaria pediátrica?

No hay una prueba de laboratorio para detectar la hipertrofia mamaria. Por lo general, la mujer es quien realiza el diagnóstico que posteriormente se confirma a través de una evaluación clínica. Más importante que el diagnóstico es evaluar cómo el tamaño y el peso de las mamas afecta a la persona y ver si la cirugía es una buena opción para abordar el problema, ya sea de inmediato o a futuro.

Entre los signos que se deben buscar, se incluyen el tamaño de las mamas, pero también las consecuencias físicas de su peso:

  • Mala postura
  • Dolor en la parte superior de la espalda,
  • el cuello y los hombros
  • Dificultades para practicar deportes y hacer actividad física
  • Molestias en los hombros causadas por las tiras del sostén
  • Molestias en las mamas
  • Sarpullido en los pliegues de piel debajo de las mamas

¿Cuáles son las causas de la hipertrofia mamaria pediátrica?

La hipertrofia mamaria tiene diversas causas, y esto incluye la genética, la hipersensibilidad o la sobreproducción de estrógenos y el sobrepeso de la paciente. Aunque a menudo hay diferencias entre ambas mamas, esto casi siempre ocurre en el caso de la hipertrofia mamaria.

La hipertrofia mamaria es más frecuente en las mujeres que tienen sobrepeso, pero existe una asociación real entre el IMC (índice de masa corporal) de la paciente, la medida de relación entre peso y estatura y las complicaciones posteriores a una cirugía para corregir la hipertrofia mamaria.

Las pacientes que tienen sobrepeso presentan un riesgo de complicaciones que casi se triplica en comparación con las pacientes con un IMC “ideal”, y las pacientes obesas tienen un riesgo de complicaciones casi doce veces mayor. Por este motivo, a menudo se alienta a las mujeres a perder peso antes de someterse a una cirugía para corregir la hipertrofia mamaria.

¿Cómo se trata la hipertrofia mamaria pediátrica?

El principal tratamiento quirúrgico es la cirugía de reducción de mamas. Esta operación es muy eficaz para mejorar la calidad de vida de las mujeres afectadas. Sin embargo, considerar someterse a esta cirugía y cuándo hacerlo es una decisión importante, puesto que la cirugía deja cicatrices en las mamas, puede tener consecuencias para la lactancia materna y, aunque el riesgo es leve, existe la posibilidad de que genere complicaciones significativas.

Existen varias diferencias clave en el tratamiento de la hipertrofia mamaria en un entorno pediátrico. La primera es que, aunque la cirugía de reducción de mamas es muy eficaz para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida, someterse a la cirugía antes de que haya finalizado el desarrollo mamario implica correr el riesgo de que las mamas continúen creciendo después de la cirugía, que los síntomas regresen y que el tratamiento resulte inadecuado. Del mismo modo, el tamaño y el peso de las mamas dependen del peso corporal general, por lo que un aumento de peso posterior a la cirugía puede provocar el crecimiento de las mamas y la reaparición de síntomas problemáticos.

Asimismo, es importante tener en cuenta que durante el embarazo es común que las mamas crezcan. Las pacientes que se han sometido a una cirugía antes de tener hijos deben saber que pueden volver a tener síntomas después de esta etapa de la vida, y que podrían requerir una nueva cirugía en el futuro. También es importante que las pacientes sepan que la cirugía por hipertrofia mamaria compromete el tejido mamario que produce la leche materna; y si bien muchas mujeres pueden amamantar después de esta cirugía, hay un porcentaje que no puede hacerlo. La decisión de llevar a cabo el tratamiento y cuándo hacerlo debe sopesar los problemas que provoca la hipertrofia mamaria con todos los factores mencionados.

Médicos y proveedores que tratan la hipertrofia mamaria pediátrica

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