Fotosensibilidad

¿Qué es la fotosensibilidad?

espalda de niño con marcas de fotosensibilidadAlgunas personas manifiestan un sarpullido porque la piel es sensible a la luz solar; esto se conoce como “fotosensibilidad”. Es posible que los pacientes no asocien la molestia cutánea con la luz. No siempre el agente responsable es el intenso sol del verano; algunas personas también reaccionan a la luz diurna invernal; y las personas muy sensibles incluso pueden verse afectadas por lámparas fluorescentes en interiores.

¿Cuáles son las causas de la fotosensibilidad?

La fotosensibilidad se produce por diversos motivos:

  • Medicamentos tomados internamente
  • Contacto con productos químicos, fragancias o plantas
  • Enfermedad autoinmunitaria (autoalergia), particularmente lupus eritematoso
  • Porfiria (trastornos en los que hay un aumento de las porfirinas en la piel)
  • Erupción polimórfica lumínica, prurigo actínico y urticaria solar (causa desconocida en todos los casos)

Aunque la mayoría de las personas con psoriasis y dermatitis atópica (eccema) (afecciones cutáneas frecuentes) encuentran útil la exposición al sol o el tratamiento con luz ultravioleta, alrededor del 10 % informa exacerbaciones.

Medicamentos fotosensibilizantes. Los medicamentos fotosensibilizantes pueden provocar quemaduras solares inesperadas o un sarpullido seco, con bultos o ampollas en la piel expuesta (rostro, cuello y brazos, dorso de las manos y, a menudo, piernas y pies). El sarpullido puede o no picar. También pueden provocar onicólisis (levantamiento de la lámina del lecho ungueal). Los medicamentos más frecuentes que causan fotosensibilidad son los diuréticos, los antibióticos tetraciclinas y los agentes antiinflamatorios.

Dermatitis por fotocontacto. El contacto de la piel con diversos productos químicos puede provocar una reacción tóxica o alérgica en la piel expuesta al sol. La dermatitis de fotocontacto surge con mayor frecuencia por productos a base de alquitrán, las fragancias y, a veces, los protectores solares.

Pueden producirse ampollas y vetas marrones por tocar determinadas plantas y luego, exponerse al sol. Esto se conoce como “fitofotodermatitis”. Las causas más frecuentes son las verduras (p. ej., apio y perejil) y sus hojas (p. ej., chirivías y zanahorias), frutas (p. ej., higos y cítricos) y hierbas (p. ej., ambrosía) que contienen químicos psoralenos fotosensibilizantes.

Lupus eritematoso cutáneo. El LE (lupus eritematoso) cutáneo es una enfermedad autoinmunitaria que afecta con mayor frecuencia a las mujeres adultas jóvenes. El LE cutáneo puede ser provocado por la luz solar, pero en realidad es más frecuente en personas de piel oscura. Los protectores solares no lo previenen por completo.

En la forma más frecuente, el LE discoide, se desarrollan manchas rojas escamosas antiestéticas, que dejan cicatrices blancas. El LE discoide afecta predominantemente las mejillas y la nariz, pero a veces afecta la parte superior de la espalda, la V del cuello y el dorso de las manos. Si los folículos pilosos están afectados, pueden aparecer áreas calvas. El LE discoide puede afectar los labios y causar úlceras y descamación.

Algunas personas con LE cutáneo también tienen LES (lupus eritematoso sistémico). Pueden tener una erupción cutánea en toda la piel expuesta al sol, úlceras bucales y caída difusa del cabello. El LES puede afectar las articulaciones, los riñones, los pulmones, el corazón, el hígado, el cerebro y la sangre. El manejo del LE cutáneo siempre debe incluir protección solar cuidadosa.

Prurigo actínico. El prurito actínico afecta en mayor medida a las niñas propensas a la dermatitis atópica (eccema), especialmente aquellas que pertenecen a los pueblos nativos estadounidenses. Presentan piel y labios expuestos con picazón intensa durante todo el año. Por lo general, no se dan cuenta de la implicancia de la luz solar, pero es necesario que se cubran cuando están al aire libre.

Urticaria solar. La urticaria solar es una forma poco frecuente de urticaria física (ronchas) en la que la piel se inflama a los minutos de la exposición a la radiación ultravioleta. La reacción dura hasta una hora y puede ser muy incapacitante. Los antihistamínicos orales son útiles, pero rara vez previenen la reacción por completo.

Protección solar

En un día nublado, entre las 10 a.m. y las 5 p.m., hay suficientes rayos UV como para causar un sarpullido en la piel fotosensible. Las superficies brillantes, como la nieve, el hormigón y la arena, reflejan los rayos UV y casi pueden duplicar la cantidad de rayos que llegan a la piel. Realice las excursiones veraniegas al aire libre en las primeras horas de la mañana o las últimas horas de la tarde. Se necesita protección solar independientemente de cuál sea el clima. Es necesaria incluso si se sienta a la sombra. Protéjase también en el automóvil y en la casa; los rayos UVA pueden atravesar los vidrios de las ventanas.

Existen dos formas básicas de proteger la piel de los efectos dañinos de los rayos UV:

  • Bloquear toda la luz con un material opaco, como la ropa. La tela de color oscuro y de tejido de alta densidad es la más eficaz. Use camisas con cuello alto y mangas largas, pantalones o falda larga, calcetines y calzado, un sombrero de ala ancha y, si es posible, guantes. Algunas prendas ahora tienen la identificación FPU, el factor de protección solar para las telas. Elija aquellas con un FPU superior a 40.
  • Usar protector o bloqueador solar. Si usted es fotosensible, es fundamental seleccionar un producto de muy alta protección (FPS 30+), resistente al agua y de amplio espectro. Pregúntele al dermatólogo qué productos son los más adecuados para usted. Aplique el protector solar generosamente a primera hora de la mañana en toda la piel que no está cubierta. Proteja los labios con un lápiz labial de color oscuro o un bálsamo labial que absorba los rayos UV. Si está al aire libre, vuelva a aplicar protector solar cada dos horas o con más frecuencia. Vuelva a aplicar después de sudar intensamente, bañarse, secar con toalla o frotarse la piel.

Otras medidas

Puede aplicarse un film absorbente de rayos UV en las ventanas de la casa o del automóvil. Ocasionalmente, las lámparas de luz diurna fluorescentes sin protección pueden provocar un sarpullido. Las lámparas de tungsteno comunes suelen ser adecuadas. Es perfectamente seguro mirar televisión.

Para los pacientes con sensibilidad a la luz más grave, las actividades normales pueden verse extremadamente afectadas. Algunos encuentran trabajo nocturno y duermen durante el día; y otros soportan el sarpullido. Casi siempre, los medicamentos en forma de ungüentos o comprimidos pueden ayudar en una medida variable.

Porfiria

El término “porfiria” hace referencia a un grupo de enfermedades genéticas en las que hay porfirinas en exceso en la sangre o los tejidos. Las porfirinas son sustancias químicas implicadas en la síntesis del pigmento rojo de los glóbulos sanguíneos.

Las personas afectadas presentan piel frágil, llagas (erosiones), vesículas y ampollas y quistes diminutos (milia) en las áreas expuestas al sol, es decir, la parte posterior de las manos y los antebrazos. Algunas personas tienen manchas marrones moteadas alrededor de los ojos y aumento del vello facial. Generalmente, la orina es rosa fluorescente.

Los protectores solares no bloquean las longitudes de onda de la luz solar que causan esto, por lo que los pacientes deben cubrirse cuando están al aire libre.

Erupción polimorfa lumínica. La EPML (erupción polimorfa lumínica) es una forma frecuente de fotosensibilidad. La mayoría de las veces, se observan grupos de pequeñas protuberancias rojas o rosadas irritables en los brazos. Puede haber otras áreas afectadas, especialmente el pecho y las piernas; por lo general, el rostro no se ve afectado.

La EPML puede reaparecer cada primavera: por estar al aire libre durante varias horas en un día soleado. Si se evita una mayor exposición al sol, el sarpullido mejora en algunos días. Puede o no reaparecer la próxima vez que la piel esté expuesta al sol.

En la mayoría de las personas, se produce un acostumbramiento que avanza a medida que transcurre el verano; y se puede tolerar más el sol sin que aparezca un sarpullido. Sin embargo, esto no siempre ocurre; y algunas personas muy sensibles incluso presentan EPML en invierno.

Además de la protección solar cuidadosa, la EPML quizás requiera un tratamiento con esteroides tópicos u orales, o un fármaco antipalúdico. Un proceso de radiación ultravioleta a principios de la primavera puede acostumbrar la piel y evitar que se produzca el sarpullido como resultado de la exposición natural al sol.

Médicos y proveedores que tratan la fotosensibilidad

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