Prurito pediátrico
El prurito pediátrico, que también se conoce como “picazón cutánea”, es una afección irritante debido a la cual el niño tiene la necesidad de rascarse la piel.
¿Qué es el prurito pediátrico?
El prurito es una sensación molesta e incómoda debido a la cual un niño tiene la necesidad de rascarse la piel. Según la causa de la picazón, la piel puede parecer normal, o puede estar roja, áspera o tener protuberancias. Cuando un niño se rasca repetidamente la piel debido a la picazón, la piel puede engrosarse, elevarse o infectarse e incluso sangrar.
A menudo, cuanto más picazón el niño sienta en la piel, más se rascará. Cuanto más irritada esté la piel, más seguirá picando. Por lo tanto, el ciclo de rascado y picazón puede ser difícil de romper, especialmente en los niños pequeños que no comprenden o no pueden controlar el rascado.
¿Cuáles son las causas del prurito pediátrico?
Las causas del prurito son variadas; se pueden incluir las siguientes:
Reacciones alérgicas a diversas sustancias, como la lana, los jabones, la hiedra venenosa, los productos cosméticos o determinados alimentos
Piel seca (xerosis)
Ronchas (sarpullido de la piel causado por una reacción a determinados alimentos, medicamentos u otras sustancias irritantes)
Leucemia (cáncer que afecta los glóbulos sanguíneos)
Piojos
Linfoma (cáncer que afecta los ganglios linfáticos y los vasos sanguíneos que transportan líquido linfático por todo el organismo)
Esclerosis múltiple (trastorno en el que el sistema inmunitario daña la capa protectora de los nervios)
Psoriasis (afección de la piel que causa la acumulación excesiva de células en la superficie de la piel)
Reacciones a algunos fármacos, como antibióticos, medicamentos antimicóticos o analgésicos narcóticos
Sarna (afección cutánea altamente contagiosa causada por un insecto diminuto)
Culebrilla (afección cutánea dolorosa que causa ampollas)
¿Cómo se trata el prurito pediátrico?
La piel seca y la picazón pueden aparecer en cualquier área del cuerpo.
Entre los signos y síntomas del prurito, se pueden incluir los siguientes:
Bultos, manchas o ampollas en la piel
Sequedad y agrietamiento de la piel
Enrojecimiento
Piel con textura similar al cuero o escamosa